El Escapulario Azul de la Inmaculada Concepción
Mensaje de San Isidro
08 de Diciembre del 2007 Jacareí
El Escapulario de la Inmaculada Concepción que vosotros hoy tendréis Bendecido por la Madre de Dios y lo llevaréis para casa, será para vosotros nueva fuente de Gracia y Paz del Corazón Inmaculado de María.
Él, servirá para guardarlos de todo mal y deberá ser puesto también en las puertas de vuestras casas para guardarlas del pecado, de la apostasía, del mal y de la violencia.
Deberá ser puesto en vuestras plantaciones para que sea Bendecidas por Dios y libres de plagas. Deberán ser puestos por vosotros, en vuestro cuerpo, para que cuerpo y alma vivan siempre debajo del Señorío de María Inmaculada.
Él deberá ser puesto también en vuestro local de trabajo para que sea Bendecido por Dios, libre de accidentes, libre de la maldad, libre del pecado y en él reine la Paz.
Podréis colocarlo también sobre los enfermos para que sean aliviados y consolados por la Madre de Dios y aquellos que fuera de la Santa Voluntad, hasta serán curados.
Este Escapulario Azul de la Inmaculada Concepción deberá ser puesto principalmente sobre el cuerpo de los niños para que desde pequeñitos su inocencia, su pureza, su fe, su Devoción a María Santísima, su almita sea guardada y protegida de las tentaciones de este mundo malvado y dominado por el demonio. Oscurecido por la tiniebla de la apostasía, de los pecados y de los vicios.
Los agonizantes que murieren con este Escapulario Azul de la Señora de la Concepción, no conocerán las llamas eternas. Aquellos que usaren con Fe y Confianza, tendrán la Gracia de ser escoltados al Cielo en la hora de la muerte por los Ángeles que acompañaron el alma de María Santísima de las Manos de Dios en el Paraíso hasta su cuerpito en el vientre de Santa Ana en Su Inmaculada Concepción en el momento de Su Concepción Santísima.
Usadlo con Devoción, propagadlo!!!, pues este don de la Madre de Dios fue dado con Amor para vosotros. Y dado especialmente con Amor a ti, Marcos. Esta es tu tarea de ahora en adelante: propagar este Escapulario Azul junto con el Plomo que la Madre de Dios te dio aquí, con el Verde y el Marrón y todos los otros que Ella te fue enviando para que así, este pueblo, sufra menos la influencia diabólica…, la infestación diabólica…, la posesión diabólica y la ingerencia diabólica en las mentes, en los cuerpos, en las casas y en los negocios de ellos. Y así, la Gracia de Dios, tenga más eficacia, más poder y más libertad de acción en las vidas de todos ellos.
Harás eso Marcos? Harás eso por amor a tu y Mi Señora? (silencio)
Entonces Bendecido seas… pastorcito de la Inmaculada Concepción…
Ahora la Señora, y todos Nosotros juntos, vamos a Bendecir el Escapulario Azul que después tu rezarás imponiendo en todos y Bendeciremos las flores que fueron traídas para que adonde ellas lleguen, llegue también la Bendición de la Madre de Dios concebida sin mancha del pecado original.”
Antecedentes del Escapulario Azul
El Escapulario Azul tiene su origen con la Aparición de Nuestra Señora con la advocación de la Inmaculada Concepción acontecida el 2 de febrero de 1617 a la Venerable Enrama Úrsula Benincasa, fundadora de las Hermanas Teatinas en la ciudad de Nápoles, Italia.
El Escapulario Azul es dado por Nuestra Señora a la Hermana Úrsula con el pedido de difundirlo entre todos los fieles que creen en Su Protección Maternal y prometiendo a todos los que lo usaren con devoción:
Esta Aparición viene a preparar el mundo entero para la promulgación del Dogma de la Inmaculada Concepción de María por la Iglesia el 8 de diciembre de 1640. En el año de canonización de San Cayetano, el Papa Clemente X (1613-1686), da a los teatinos la bendición y la misión de esparcir la devoción e imposición del Escapulario Azul en todos los fieles devotos de Nuestra Señora. En 1710 el Papa Clemente XI (1710-1721) confiere Indulgencias aplicadas a los devotos de Nuestra Señora. Los Papas Gregorio XVI en 1845 y el Beato Papa Pío IX en 1850 confirman y promueven la Devoción al Escapulario Azul en toda Europa y también por el mundo.
San Pío X (1903-1914), que usaba también el Escapulario Azul, el 15 de diciembre de 1909 exhorta a la Congregación de los Teatinos a esparcir por el mundo entero y en cualquier lugar de la Tierra la Devoción al Escapulario Azul en el deseo de llevar a los fieles el conocimiento y el amor la Inmaculada Concepción. El Papa Pío XI (1922-1939) retoma una vez más el deseo de tornar conocido entre los fieles este Escapulario y a través de él llevar a todos la Devoción a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora Madre de Dios y nuestra. La Constitución Apostólica Indulgenciarum Doctrina del Papa Pablo VI (1º de enero de 1967) trae marcado el uso del Escapulario Azul de la Virgen Inmaculada entre otros objetos de devoción como señal de Fe y Bendiciones Celestiales a todos los que lo usaren con Fe.
Algunos Santos que usaron y divulgaron el Escapulario Azul
San Alfonso María de Ligorio (1750), GRAN PROMOTOR DE LA DEVOCIÓN MARIANA, usaba y enseñaba a los devotos de Nuestra Señora a tener siempre la Protección y la Gracia de María.
San Domingo Savio (1842-1857), usaba constantemente el Escapulario Azul, fundando el 08/06/1856 una Hermandad de la Inmaculada Concepción difundiendo así esta devoción al Escapulario Azul. El 12 de Setiembre de 1856, va a Turín-Italia, para asistir a su madre que está en peligro de muerte debido A UN PARTO COMPLICADO, LLEVA CONSIGO el Escapulario Azul de la Inmaculada Concepción y apenas lo impone en su madre, Sra. Brígida, que da a luz tranquilamente a su hermanita Catalina.
San Pío X Papa (1903-1914) lo usaba con mucha devoción sobre el pecho, señal constante de su amor a María.
La Beata Madre Úrsula Benincasa, siempre recibía muchas cartas de las damas de la nobleza Europea y de muchas personas devotas de Nuestra Señora que usaban el Escapulario Azul, contando que habían alcanzado muchas Gracias y riquísimas curaciones alcanzadas a través de este Escapulario.
Qué es el ESCAPULARIO AZUL
El Escapulario Azul es un símbolo de devoción a la Inmaculada Concepción de María que trae el color de su Manto Sagrado. En la parte del frente trae la imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción que ruega siempre por nosotros en todos los momentos de nuestras vidas, librándonos del pecado y del los enredos del enemigo.
En la parte de atrás trae la Aparición de Nuestra Señora a la Venerable Úrsula Benincasa, fundadora de las Hermanas Teatinas de la Inmaculada Concepción, a quien la Virgen Inmaculada dio la incumbencia de esparcir esta devoción.
La Imposición del Escapulario
Este deberá ser siempre bendecido por un Sacerdote y antes de imponerse sobre el pecho debe ser rezado con mucha Fe y Devoción el Acto de Consagración a la Virgen Inmaculada.
Debe ser usado siempre con amor a María para obtener de él las Gracias anexadas y prometidas a esta Santa Devoción.
La Devoción
Esta Devoción es muy conocida y amada en toda Europa y en gran parte del mundo, especialmente en México, España e Italia y difundida por los Sacerdotes y Hermanas Teatinos(as), y ahora llega al Brasil como una fuente de bendiciones a todos los devotos de Nuestra Señora, pues nuestro País ya está Consagrado a la Virgen Inmaculada Concepción de Aparecida a quien dedicamos este Escapulario del color del cielo.
Rogamos a Dios por la intercesión del Venerable Francisco María Maggio, el gran introductor y divulgador del Escapulario Azul de la Inmaculada en la Iglesia, que esta devoción venga a bendecir todavía más nuestro pueblo brasilero.
Oración para la Imposición del Escapulario Azul de la Inmaculada Concepción
Acto de Consagración
Santísima Virgen María, Inmaculada Madre de Dios y poderosa Abogada de los pecadores, en la presencia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, de toda la Corte Celestial, de su castísimo esposo, San José, el glorioso San Cayetano y San Miguel Arcángel a quien elijo por mi abogado especial en mis necesidades espirituales y temporales, arrepentido de todos mis pecados, a ti recurro y ofrezco en su homenaje mis alabanzas y mi amor.
Para la honra y gloria de su dulcísimo Hijo Jesús me consagro y me entrego todo a ti como fiel siervo tuyo y te ofrezco mi corazón para que siempre me libres de todo mal pensamiento y de las fuerzas malignas de este mundo.
Movido por un ardiente deseo de vivir y morir bajo Tu Manto Azul de Tu Inmaculada Concepción, y ahora con toda mi alma te digo: Santa María, Madre de Dios, ruega por mí, pobre pecador ahora y en la hora de mi muerte, para que yo pueda cantar un día en el Cielo con San José y San Cayetano, Glorias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén