Historia e inicio de las Apariciones de Nuestra Señora
a Marcos Tadeu en la ciudad de Jacareí, San Pablo - Brasil
Marcos Tadeu Teixeira nació en Jacareí el día 12 de Febrero de 1977.
PRIMERA APARICIÓN:
Jueves, 07 de Febrero de 1991
En la mañana del día 07 de Febrero, Marcos Tadeu, niño de 13 años, había ido
a la ciudad a realizar compras, a pedido de su madre, y al regreso resuelve
pasar ligeramente por
“Estaba arrodillado terminando el Padre Nuestro, el Ave María y el
Gloria, que era la única cosa que sabia rezar. De pronto, iba terminar la
oración con la señal de la cruz, y mi brazo fue detenido. Mire al frente y
comenzó a soplar un viento, una brisa que agitó mi ropa e inmediatamente vi
por arriba del Altar, una luz, en forma de globo, encenderse, mas clara que
el sol. Sentí mi alma arrebatada del mundo, mi cuerpo no respondía a mi
voluntad, no conseguía moverme, hablar, levantarme, ni correr. No vi quien
me hablaba, pero veía
“Hijo
Mío, Hijo Mío! Es preciso santificarse. La santidad es un camino difícil,
pero... su fin es real y glorioso...”
La dulzura de aquella Voz dejó Marcos extasiado! Era de una dulzura,
de una ternura tan grande que él ya no sabia si estaba vivo, o soñando, si
estaba en la tierra o en el Cielo. Él quería quedarse ahí para siempre a
oírla! Todo se volvió indiferente para él!
De repente la Luz se apagó, todo volvió a lo normal, Observo y no vio
nadie en la Iglesia que pudiese haberle dicho aquello. Se quedó pensativo.
Que podría haber sido eso? Por si acaso, se promete a sí mismo no contar
nada a nadie.
Desconcertado con semejante visión, Marcos regresó para su casa asustado,
sin entender nada. Que es lo que sería esa Voz? Y aquella Luz, que no
existía igual en este mundo?
Veamos los acontecimientos que se desarrollaron.
Era el día 19 de Febrero de 1991, Martes, cuando la Señora pareció
por la segunda vez. El vidente Marcos Tadeu cuenta:
“-Yo estaba rezando el Rosario cuando enfrente de mí, en la sala de
la casa, vi una Luz fuertísima, más brillante que el propio Sol. El espanto
me tomó por completo y nuevamente me quedé como ‘fuera de mí’. Percibí que
era la misa Luz que vi en la Iglesia, y del fondo de la Luz avanzaba la
silueta de una persona. Vino muy cerca; podía verla nítidamente: era una
joven de unos 18 años, con un vestido levemente gris, mas para azul, un
manto blanco como la nieve, una Corona de Doce Estrellas en la Cabeza, una
larga faja blanca atada a la cintura. En sus manos, había un Rosario de
cuentas brillantes y luminosas.
Nunca vi Mujer tan bella como ella. Dulcemente hacia una señal para que yo
me aproximase. No fui, por que estaba con miedo. Se adelantó entonces. Yo no
tenía coraje de decir nada. Ella sonreía, con aquellos ojos azules
inolvidables. Entonces, yo sentí fuerzas de preguntar alguna cosa. Yo
Pregunté:
¿”-Quién es Usted?”
(Apenas
una sonrisa)
“-Desea
que yo esté aquí (en esta Luz) con Usted? Y fue ahí que la bella Señora
abrió sus labios rosados para hablar conmigo y dijo”:
“-Si,
Hijo mío, por que Yo lo amo... Pero no quiero que venga solo; traiga aquí
también muchos de Mis hijos que Yo amo...”
“De
pronto, la Joven brillante, siempre sonriendo, comenzó a aproximarse de mí.
Mi corazón se disparó de emoción y sobresalto, cuando la figura luminosa Se
inclino sobre mí para abrazarme! Una escena inolvidable! Podía sentir hasta
Su corazón latir.”
Entonces, la Joven luminosa se apartó. De los ojos de Marcos bajaron gruesas
lágrimas de conmoción.
Enseguida, la Señora desapareció. Todo cesó, la Joven brillante desapareció
sonriendo, y la Luz se apagó. Su corazón se quedó repleto de Paz y profundo
amor; amor que no existía en alguna cosa en la faz de la tierra. Por miedo a
la gente, él resolvió guardar ese secreto dentro de sí mismo, de todo lo que
había visto y oído.
Marcos
guardó el secreto lo mas que pudo. Aun así, un día, sin contenerse, acabó
por contarle a una tía y a unas personas amigas. Estas también ya venían
sospechando alguna cosa, hace algún tiempo. Conversando con ellas, surgió
una duda: “y si fuese algo del mal?” Aconsejado por algunas personas, llevó
agua bendita para la casa, dispuesto a esparcirla vigorosamente sobre
aquella “Joven luminosa”, si ella volviese nuevamente. Decidido, arrojaría
agua bendita, y vería si sería algo del bien o del mal. En Agosto de 1991
cuando él estaba rezando en casa mas una vez, la figura luminosa regresó y
se paró delante de él. Marcos cuenta:
“-Yo
tuve tiempo aún de agarrar la botella de agua bendita, y de rociarla en Ella
diciendo: ‘Si viene de Dios, quédese! Si no, váyase!’
Ella
sonrió y me dijo:”
“- Hijo
Mío, Yo no soy del mal, Yo vine del Cielo!...”
“- La
Señora sonrió, miró hacia el Cielo, y desapareció!”
En ese
año de 1991, la Señora no hizo muchas Apariciones. Sus primeras venidas
tenían como objetivo preparar su escogido para cosas mayores en su misión.
Con ésta prueba de agua bendita, Marcos se quedó tranquilo en su corazón, si
bien que siempre supo en lo más íntimo que no era el demonio. Sin embargo él
permaneció silencioso aguardando una nueva venida de la ‘Señora Misteriosa
del Cielo’.
Asustado, se quedó parado a la distancia, mirando la Bella Señora que le sonreía. Ella permaneció ahí unos 5 minutos, después desapareció sin decir nada. Marcos entró para su casa, pensando en lo que había visto. Aunque su corazón experimentaba gran alegría por haber visto una vez mas a la “Joven del Cielo”.
El tiempo fue pasando... Tanto Marcos, como las personas a su
alrededor que sabían, se quedaron calladas por el hecho de que la Señora no
había dicho Su Nombre. Marcos no podía decir si era Nuestra Señora o no,
debido a que la visión no dijo Su Nombre. Esperaba que Ella, en una próxima
ocasión le dijese; por otro lado, para él, eso todo era muy difícil de
entender, ya que era completamente ignorante de estas cosas relativas a
Dios.
Después de cuatro meses sin Apariciones, Marcos Tadeu estaba con
algunos amigos en oración. En el medio de la oración, la Joven Señora del
Cielo se le apareció.
Tres
veces Marcos insistió con la Joven Señora para que le diga Su Nombre. Ella
sonrió y nada respondió.
En la cuarta vez, insistió como más fuerza. Entonces, Ella abrió los brazos.
Sonrió y dijo:
“-Hijos
Míos, les deseo Mi Paz!... Recen! Recen! Pidan perdón por los pecadores...
Recen
con el corazón! Ábranse a DIOS y a Su AMOR!... Vivan felices y que la
Paz llene sus vidas...
Planten
la Paz en ustedes mismos, y difundan a los otros esta Paz... Yo los amo y
quiero darles Mi Paz del Cielo!...
Yo los
bendigo...”
Y
desapareció.
Marcos
ahora comprendía perfectamente: la Misteriosa Señora era la Señora de la
Paz, la Madre de DIOS!
Su
corazón explotaba de alegría!
En ese
mismo día, cerca de las 21:30 hrs. Ella regresó, en cuanto Marcos rezaba el
Rosario en su casa, y le recomendó rezar en Paz y con Amor.
Prometió también regresar dentro de una semana para hablarle.
Día 06
de Marzo de 1993
“-
Hijos Míos, a partir de hoy, pasaré a venir todos los días, siempre a esta
misma hora (18:30 hrs.). Esté en oración en ese momento...
Escriba
en un cuaderno todo cuanto Yo le vaya manifestando. Sepa que Mi Corazón lo
eligió, lo escogió para ser Mi Mensajero. Anuncie sin miedo Mis Pedidos!...
No se
enorgullezca de ser Mi escogido, mas... permanezca siempre humilde y siempre
fiel...”
Marcos
Preguntó:
“-Señora Mía, por que me escogió, que no tengo riquezas, ni nada de especial
y ni soy mejor de los otros?”
La
Señora respondió:
“-Hijo
Mío, Yo lo escogí porque usted no es nada... No comprendió aun que Yo escogí
su debilidad para derrumbar la fuerza, y su nada para confundir a los
soberbios?...”
Nuestra
Señora desapareció, y comenzó para Marcos la gran jornada de las Apariciones
diarias de la Virgen Santísima.